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5 consejos saludables para una cena de Acción de Gracias balanceada que favorece la salud del corazón y el control del azúcar en la sangre


















El Día de Acción de Gracias es una época para reunirse con los seres queridos y disfrutar de un banquete lleno de sabores exquisitos y platos reconfortantes. Sin embargo, para muchos, también puede generar preocupaciones sobre la salud cardiovascular y el control del azúcar en la sangre. La buena noticia es que no es necesario renunciar al placer de comer bien. Con unas cuantas elecciones bien pensadas, puedes crear un plato equilibrado que favorezca tu salud sin renunciar al espíritu festivo.


Aquí tienes cinco consejos prácticos para disfrutar de una cena de Acción de Gracias saludable que respete las necesidades de tu corazón y tu nivel de azúcar en la sangre.


Elige proteínas magras y controla las porciones.


El pavo es el protagonista de la mayoría de las mesas de Acción de Gracias y, si se prepara correctamente, puede ser una opción saludable para el corazón. Elija la pechuga de pavo sin piel, que tiene menos grasas saturadas que la carne oscura con piel.


Controlar las porciones es importante: calcule entre 85 y 115 gramos de pavo por ración, aproximadamente el tamaño de una baraja de cartas. Esto ayuda a controlar la ingesta de calorías que se produce al comer en exceso.


Si desea variedad, considere agregar proteínas vegetales como lentejas o garbanzos. Estas opciones aportan fibra y proteínas sin grasas saturadas añadidas, lo que ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.


Llena la mitad de tu plato con verduras sin almidón.


Las verduras son esenciales para un plato equilibrado en Acción de Gracias. Las verduras sin almidón, como las judías verdes, las coles de Bruselas, las espinacas y la coliflor asada, aportan fibra, vitaminas y minerales sin provocar picos de azúcar en sangre.


La fibra ayuda a regular el azúcar en sangre y, además, favorece la salud cardiovascular. Llenar la mitad del plato con estas verduras garantiza una buena ingesta de nutrientes y volumen sin exceso de calorías.


Prueba a asar las verduras con un chorrito de aceite de oliva y hierbas en lugar de mantequilla o salsas a base de crema. Así, los platos quedan sabrosos pero más ligeros.


Elige cereales integrales y limita los carbohidratos refinados.


Los acompañamientos tradicionales como el relleno y los panecillos suelen contener cereales refinados, que pueden provocar picos de azúcar en sangre. Para equilibrar tu comida, busca versiones integrales o haz sustituciones sencillas.


Por ejemplo, usa pan integral o arroz integral en las recetas de relleno. La quinoa o la cebada también pueden aportar textura y fibra. Si vas a servir puré de patatas, considera añadir coliflor o dejar la piel para obtener más fibra.


Limitar los carbohidratos refinados ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.


Utilice grasas saludables y limite los azúcares añadidos.


Las grasas saludables favorecen la salud del corazón. Usa aceite de oliva o de aguacate para cocinar y aderezar en lugar de mantequilla o margarina.


Los frutos secos, como las nueces o las almendras, aportan un toque crujiente y grasas saludables a las ensaladas o a los platos de judías verdes. Eso sí, controla las porciones, ya que son muy calóricos.


Ten cuidado con los azúcares añadidos en la salsa de arándanos, los postres y las bebidas. El exceso de azúcar puede provocar picos de glucosa en sangre y contribuir al riesgo de enfermedades cardíacas. Opta por salsa de arándanos casera con arándanos frescos y un toque de edulcorante natural como miel o sirope de arce, o edulcorantes sin azúcar, usados ​​con moderación.


Para los postres, considera opciones a base de fruta o recetas con menos azúcar y harinas integrales.


Mantente hidratado y cuida tus elecciones de bebidas.


Las bebidas pueden añadir calorías y azúcares inesperados a tu comida. El agua es la mejor opción para mantenerte hidratado y favorecer la digestión.


Si quieres algo festivo, prueba agua con gas con un chorrito de zumo de fruta 100% natural o una rodaja de cítrico. Evita los refrescos azucarados y limita las bebidas alcohólicas, ya que el alcohol puede afectar al control del azúcar en sangre y aportar calorías vacías.


Beber agua antes y durante la comida también puede ayudarte a sentirte saciado y evitar comer en exceso.


Disfrutar del Día de Acción de Gracias cuidando la salud de tu corazón y el equilibrio del azúcar en sangre es posible con elecciones conscientes. Prioriza las proteínas magras, las verduras, los cereales integrales, las grasas saludables y las bebidas nutritivas. Estos pasos te ayudarán a crear un plato equilibrado que nutra tu cuerpo y te mantenga con energía durante las fiestas.


 
 
 

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